El pabellón revolucionario del MLN

Nunca digas nunca. Esa frase viene a la mente cuando se observa lo que sucedió el viernes en la base militar de Boiso Lanza. El jefe de la Fuerza Aérea Uruguaya (FAU), José Bonilla, le entregó a José Mujica una bandera incautada al Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, guerrilla de la cual fue fundador el actual presidente uruguayo.

En un acto que puede considerarse histórico, un "trofeo de guerra" incautado, según cree Mujica, durante la toma de la ciudad de Pando fue devuelto a uno de los guerrilleros que participaron de esa acción armada. Pero claro, hoy es el presidente de la República.

Dice la crónica de El Observador:

"El receptáculo en el que Bonilla entregó la bandera al presidente tiene una inscripción formal -'La Fuerza Aérea Uruguaya al presidente Don José Mujica'-, formalidad que no fue un obstáculo para que el presidente se emocionara, un sentimiento que lo acompañó durante todo el viernes, cada vez que recordó el sorpresivo regalo"
Hay varios puntos para demoostrar que esto es histórico. El primero es la posición del presidente con respecto a los militares. En un discurso que dio en Durazno ante soldados de todo el país, Mujica dijo que "estas Fuerzas Armadas de hoy no deben cargar con la mochila del pasado ante su pueblo". Cabe recordar que Mujica es un guerrillero que fue sometido a diversos métodos de tortura durante los 12 años que estuvo detenido en dictadura.

También es bueno tener en cuenta los simbolismos históricos de la entrega de esta bandera. Se presume que fue parte de los objetos que los militares requisaron luego de la frustrada "Toma de Pando", una de las más conocidas operaciones realizadas por los Tupamaros.

Además fue entregada en la base de Boiso Lanza, lugar donde en 1973 Juan María Bordaberry pactó con los militares su continuidad en el gobierno, aunque aceptando que se convirtiese en una dictadura cívico-militar. Tres años más tarde también lo echarían a él.

Como se ve, Mujica quiere realmente cumplir con la promesa hecha la noche luego de ganar el ballotage. Ante los militares, volvió a dejar en claro su postura: "Recuerden soldados, dijimos: 'Ni vencidos, ni vencedores'".

3 Comentarios:

Daniel Pirotto dijo...

"Ni vencidos, ni vencedores" dijo Mujica ante los altos mandos militares y esto revela un gesto noble del Presidente en busca de la reconciliación de todos los uruguayos o, como se ha dado en decirlo recientemente, de una buena convivencia.
Pero más allá del reconocimiento a la grandeza de este gesto ¿puede realmente decirse que, casi medio siglo después del comienzo de las acciones armadas por parte de los Tupamaros, no ha habido vencidos ni vencedores?
He escuchado a varios analistas, alguno de ellos de reconocido prestigio intelectual, insinuar que el hecho de que José Mujica sea hoy el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas estaría respondiendo categóricamente la pregunta: quienes fueron en su momento los vencedores en el plano militar han sido con el paso de los años quienes en definitiva terminaron derrotados de cabo a rabo.
Únicamente un análisis superficial y miope puede llegar a esta conclusión.
En la década del sesenta Mujica y sus compañeros tupamaros se levantaron en armas contra un sistema de organización política y económica: la democracia republicana y el capitalismo (que aunque bastardeado ayer como hoy se puede decir hablando mal y pronto que era el sistema imperante en nuestro país). A comienzos de la década del setenta las fuerzas armadas los enfrentaron en defensa de esos valores: la democracia, la república y la libertad. Recordemos que en ese momento las Fuerzas Armadas estaban subordinadas al poder político y actuaban dentro del marco constitucional pues en el momento del golpe de estado ocurrido dos años más tarde los Tupamaros estaban ya hacía rato derrotados.
Hoy tenemos a las FFAA en el mismo lugar, al servicio de la defensa de la democracia y la constitución, subordinadas al poder político que no es otra cosa que la expresión democrática de la voluntad ciudadana. Por otra parte José Mujica se encuentra en la acera opuesto: el guerrillero marxista que se enfrentaba a tiros con las instituciones de la democracia burguesa buscando acabar de forma definitiva con el capitalismo, es hoy el presidente democrático que juró defender aquella misma constitución que otrora quiso avasallar y que acepta de forma cabal los principios esenciales del sistema capitalista. Creo que el gran derrotado es aquel el guerrillero marxista de los años 60 y el claro gran vencedor es el Uruguay democrático que hoy puede sentirse orgulloso de los valores republicanos de su presidente.

Christian Libonatti dijo...

Mi ideología es de izquierda, o al menos sensible a las causas sociales. A veces uno puede ver aspectos positivos en ciertos movimientos sociales o políticos, pero en el momento en el que comienza la violencia, este grupo deja de tener mi admiración.

Por todo esto que te cuento, estoy de acuerdo con tu última oración. El gran ganador es el Uruguay, que goza de una fuerte democracia con instituciones sólidas.

Si hay que hablar de ganadores, tan sólo podemos decir que quien ganó fue el Uruguay.

abrazo y gracias por pasarte!

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